Surf


El estilo de vida surf, referente cercano para muchos y totalmente desconocido para otros, nos ofrece un abanico de posibilidades para todos los gustos cuyo componente común ideal sería: practicar este gratificante deporte y lo que todo lo que ello implica –fuerza, disciplina y arrojo-, amor y cuidado a la naturaleza, y el placer de viajar y recorrer el globo buscando los spots más atractivos.


Año con año se celebran torneos alrededor del mundo, donde despuntan países que tienen ya una tradición cultural con esta práctica; sin embargo, en México aún se ignoran los beneficios –físico, social, ambiental, económico, turístico- de este estilo de vida, siendo difundido casi exclusivamente por los mismos surfers que se han organizado para hacer una red de colaboración y continuar impulsando su gran pasión. Las generosas costas del Pacífico y especialmente la costa Grande de Guerrero se vuelven un sitio ideal para venir a gozar de la belleza de sus paisajes y a surfear sus olas, con o sin torneos. A menudo hay eventos y el mar siempre acoge a sus visitantes en sus cálidas aguas, con muchas playas para explorar.




El espíritu de solidaridad, respeto y fraternidad se hace presente dentro y fuera del mar. La práctica incluyente es una realidad: aunque por mucho tiempo ha sido visto como un deporte principalmente masculino, las mujeres, los niños, jóvenes, adultos y adultos mayores son todos bienvenidos, e incluso se está hablando ya de incluir al surf en las Olimpiadas de Tokio del 2020, y la ORDECA lo acaba de sumar en los Juegos Centroamericanos que se celebrarán en Managua el 2017, además Costa Rica está buscando organizar los World Surfing Games de 2016, por mencionar algunos.


El surf no sólo ejercita el cuerpo, también se vuelve una especial comunión con uno mismo y con el inmenso mar frente al cual se permanece humilde, respetuoso, paciente...fluyendo y sintiendo el presente momento a momento. Como una meditación profunda y una afirmación de vida.


La vida surf, el mar… inmediatamente nos hará pensar en un ritmo complejo como el oleaje mismo, a veces más tranquilo, a veces vertiginoso, pero siempre ligado al vaivén natural, regalando la posibilidad de deslizarse por las olas, pero volviendo siempre a poner los pies sobre la tierra, pues es necesario para mantener el equilibrio y para poder despegar.





The surf lifestyle, known intimately by some and completely ignored by others, offers up an abundance of possibilities for all different appetites, it’s common draw being the practice of a gratifying sport and all that it implies, strength building, discipline and daring, love of the environment and conservationism, a passion for travel and global exploration in search for the best surf spots on the planet.


Year after year global surf contests are held in countries that already have a strong surf culture and tradition excel at the practice of the sport; whereas in Mexico, where the benefits (physical, social, environmental, economic, touristic, etc) are still largely ignored, surfing is almost exclusively promoted by the surf community, which has managed to organize itself to create a network of collaborators who continue to drive their passion for the sport. The bountiful pacific coast and especially the coast of Guerrero provides an profuse playground to enjoy beautiful landscpaes and epic surf. There are often surf related events and the ocean always welcomes visitors in its warm waters, with plenty of beach to explore.


The spirit of unity, respect and brotherhood its always present both in and out of the water. This inclusive practice is a reality; even though for a long time surfing has been seen as an exclusively male dominated sport, women, children, adults and seniors have all become a welcome addition as enthusiasts of the sport. Additionally, surfing will now be part of the the next olympic games in Tokyo in 2020, the ORDECA (Central American Sports Organization) just added surfing to their Central American Games in Managua in 2017 and Costa Rica will hold the 2016 World Surfing Games, just to mention a few.


Surfing doesn’t just exercise the body, it also becomes a special communion with oneself and with the immense sea, against which one remains humble, respectful and patient ... flowing with the moment. Like a profound meditation and life affirmation.


The surf lifestyle, the sea ... immediately makes us think of a complex rhythm like the wave itself; sometimes calm, sometimes stormy, but always linked to the natural sway of things. It allows us the possibility to slice through a wave, but always keeps us grounded, a necessity to maintain balance and take off.


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